Compartir, , Linkedin, Google Plus, Pinterest,

Imprimir

El Sismo en México y las Redes Sociales

El temblor de este martes 19 de septiembre tuvo mucho en común con su predecesor de 1985. Además de la fecha, el saldo de muertos, los edificios caídos, la actividad de los topos y la fuerte presencia de la sociedad civil. Sin embargo, el mundo es un lugar diferente a hace 32 años. La presencia de redes sociales digitales, cambió el juego de la información.

En los últimos tres días, las plataformas como Facebook, Twitter, Instagram y Snapchat se han llenado de información para organizar, denunciar, alertar, proteger, y hasta mentir.

“Para quienes vivimos el 85 es un escenario comunicativamente muy distinto, solo había comunicación analógica, ahora es todo digital“, asegura María Elena Meneses, profesora del Tecnológico de Monterrey. “La velocidad a la que se puede reaccionar, tanto hacia lo positivo como lo negativo, es impresionante“.

“No podemos poner en duda lo valioso de las plataformas digitales, en particular Twitter y Facebook, en el contexto del sismo y de la respuesta social ante la tragedia. Las verdaderas redes sociales son las que formaron las personas cuerpo a cuerpo, en las calles,“ expresó. “Lo que sí facilitaron las plataformas digitales fue que esa acción social, relativamente espontánea, fuese más rápida, más coordinada y alcanzara mayor amplitud“.

Quienes han estado al pendiente del movimiento en redes, habrán notado que, especialmente los jóvenes, han mantenido el tema del sismo como trending topic, se han creado centros de acopio, las personas se organizan para ver qué materiales faltan en dónde, con la intención de no dobletear el trabajo, aunque en ocasiones fallan.

“En esta ocasión las redes han demostrado que tienen una eficacia muy grande en cuestiones relacionadas con desastres naturales porque sirven como canales de organización, ahí se organiza la ayuda humanitaria para las zonas afectadas“, asegura Meneses.

El uso negativo también viene de la intención de distorsionar los hechos, generar falsas alarmas, replicar información falsa o no confirmada y tratar de crear un estado de pánico y angustia que en nada ayuda a enfrentar la crisis de manera racional.

Por supuesto, este hecho es común para cualquier herramienta humana, se le puede dar un mal uso. Sin embargo, Veneroni considera que el balance ha sido enormemente positivo para las redes sociales.

“Creo que en la crisis que se desató por los terremotos la respuesta social, en su enorme mayoría, fue abrumadoramente propositiva y útil. Y en ese contexto las plataformas digitales fueron utilizadas mayoritariamente con inteligencia y buena voluntad“, dice el investigador. “Pero no hay que sobreestimarlas ni olvidar que así como se pueden usar para orientarnos en momentos de crisis, pueden ser utilizadas en un sentido contrario“.

MOMENTO EDUCATIVO

Gracias al apoyo inmenso que se observa en estas plataformas, la gente se ha empezado a educar en lo que es un uso inteligente de las redes sociales.

Algunos consejos de parte de los especialistas incluyen:

-Checar la hora a la que alguien compartió contenido sobre el temblor, para asegurar que no haya sido ya cubierta esa necesidad. No hay que viralizar cosas que ya pasaron.

-Respetar cuando se indica que ya no se necesita más de cierto apoyo. En Xochimilco, por ejemplo, llegaron tantos carros con voluntarios que generaron mucho tránsito para que llegara la ayuda en especie.

-Comprobar que la información viene de una fuente fidedigna como autoridades o personas cercanas a la zona que sean de confianza.