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Cuando la piratería se convierte en un atractivo turístico

Las atracciones turísticas a lo largo del mundo han dejado de ser simplemente las maravillas naturales o las colosales muestras arquitectónicas. El marketing ha logrado hacer de espacios y actividades poco comunes un atractivo par los visitantes, situación que no siempre valora actividades éticas. Por ejemplo, en este región la piratería se ha convertido en la principal atracción turística.

Hablamos de Yuenxiu, un distrito de Cantón, China, en donde se ubica el Southern Watch Trade Center, mercado de réplicas e imitaciones de lujo que se ha convertido en toda una atracción turística de dicho lugar.

Lo llamativo del lugar está en la percepción de precio-beneficio que los visitantes encuentran en la oferta del peculiar punto de venta, en donde copias de productos firmados con marcas como “Gucci” o “Louis Vuitton” pueden ser adquiridos con un costo de apenas el 2 por ciento del valor de la mercancía original, según datos entregados por Forbes.

Lo interesante de este espacio de compra-vente es que su principal target se trata de visitantes extranjeros, en donde los turistas estadounidenses así como europeos son la constante.

La piratería no es fuente para el consumo local. De hecho, China representa el 46 por ciento del consumo de marcas de lujo a nivel mundial, en donde el 90 por ciento de las compras que realizan sus consumidores se realizan fuera del país, según un informe de la Universidad de Beijing.

Esto se debe a que sólo una tercera parte de las firmas mantiene su precio promedio, mientras algunas marcas como deciden incrementar sus precios hasta en un 25 por ciento.

El negocio de la piratería

No es necesario referir que la paritaria es una de las grandes epidemias que afecta el rendimiento de las marcas en cualquier mercado. Sin embargo, también es cierto que hablamos de una pésima práctica que, lamentablemente, representa un gran negocio.

Basta con ver lo que sucede en el mercado mexicano. Hacia finales del año pasado, la Coalición por el Acceso a la Cultura (CALC) indicaba que Alrededor del 80 por ciento de la población mexicana mayor a los 18 años, gastó 20 mil 900 millones de pesos en la compra de productos pirata. Dicho consumo equivale a 3 mil 34 millones de pesos en Impuesto al Valor Agregado (IVA).

En otras palabras, al hablar del 80 por ciento de mexicanos implica una población de casi 42 millones de personas que adquirieron películas, software, fotografías, pinturas, esculturas y libros tanto físicos como digitales pirata.

Lo que sucede en Cantón se replica en otras partes del mundo y ahora la piratería no sólo es negocio por lo aquello que s puede comercializar en el mercado negro, sino también por el atractivo turístico que representa.

Para las marcas no queda más camino que fijar mejores estrategias de colaboración con las entidades de gobierno para contrarrestar este fenómeno que no es asunto menor antes las pérdidas por uso de imagen y movimiento de producto que supone.

Con información de Merca2.0